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SOS pasaporte

No. 52 - 16 Enero 2005

 

SOS passaporto

No. 52 - 16 Enero 2005

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Entonces, la libertad al interno de la Unión Europea, la facilidad en viajar, la desaparición de las barreras aduaneras, el flujo libero de personas y mercancías tiene como efecto que quizás dónde en la periferia de Europa nos tocará levantar una especie de muralla china. O una nueva clase de cortina de hierro. Hay una diabólica ironía en el hecho que este muro será construido en nombre de la libertad de movimiento, en nombre de la defensa de las libertades democráticas de frente al resto del mundo. Oíremos que somos un pueblo europeo elegido porque por la tarde en TV podremos ver millones de insensatos repudiados y exclusos tocar a las puertas de nuestro reino de abundancia.

El hecho es que simplemente la desventurada Europa ha obtenido mucho, es demasiado rica demasiado satisfecha para poder dormir tranquila. La pobrecita no sabe ni siquiera donde quedan sus fronteras. Qué debe determinar su curso? La Historia, caprichosa y variable? O la Geografía, que afirma que Europa termina exactamente donde inizia Asia, es decir, en los Urales? Ninguno conoce la respuesta y por eso cada vez las fronteras corren lo más cercano posible al presunto centro, un punto a buscar entre, digamos, París, Frankfurt y Milán.

A finales del año pasado salí del puerto de Dürres hacia Italia. Como todos los demás. En el terminal para el control de los pasaportes se apretaba un gentío de miles de pesonas. Era un infierno sofocante. Se estaba así estrechos que era díficil hacer el mínimo gesto. Estábamos todos quietos, dóciles, sin ningún tipo de lamento, sudorosos. Los aduaneros albaneses sentados en sus improvisados asientos escribín con fatiga sul teclado de los computadores e de vez en cuando algún afortunado pasaba al otro lado, pero en definitiva reinaba la inmobilidad. Toda esta gente, muda, atormentada, tenía consigo una especie de fuerza fatal, una desesperación determinada. Querín salir de su país y estaban listos a soportar cualquier humillación. No parecín para nada en busca de aventuras o en busca de dinero fácil y rápido. Era gente común, familias normales, hombres exhaustos, mujeres agotadas. En pie, por cinco horas, en aquel salón espectral, en medio a miles de tranquilos y silenciosos albaneses, entendí que así, en este modo, viaja y cruza las fronteras la mayor parte de la gente en el mundo. Abandonan sus casas y van en búsqueda de una vida al menos un poco mejor porque la suya se ha vuelto insostenible. Y después esperan dóciles que alguien los deje subir en un barco, en un tren, que los transporten en un camión, esperan con paciencia el pasaporte y la suspirada visa o el intermediario que contrabandea "mercancía viva" y al final llegan a un país que les parece la tierra prometida solo porque no es su país. El silencioso gentío de Dürres era en el centro de Europa, entre Italia y Grecia, en el corazón del Viejo Continente. Sin embargo, parecía que se apretara contra las puertas de una fortaleza cerrada, che rogaran de ser admitidos más allá de la cerca de un castillo inexpugnable, en el país maravilloso de la saciedad, de la seguridad y de la realización de todos los deseos. Sí, el puerto de Durres al final de agosto, a medianoche, era una gran metáfora de nuestro mundo. Se veía en manera evidente como Europa se esta cerrando a sí misma. La frontera no estaba lejos en los míticos montes Urales, sino ahí en la cuna de la civilización europea.

Será así: nos rodearemos de murallas siempre más altas y la nuestra conciencia encontrará siempre mayores diferencias entre 'nosotros' y los 'extranjeros'. Estos 'diversos' no seran en grando de enseñarnos nada, ni de ayudarnos en nada, porque nosotros siendo europeos somos los mejores y los más inteligentes del mundo. Esos otros vienen solamente para quitarnos algo, porque no tienen nada de sensato. Es así que pensaremos, rodeándonos de murallas para poder dormir tranquilos. Porque somos como aquel rico que sufre de insomnia por miedo.

Hace poco tiempo, Günter Verheugen (ex comisario a el Alargamiento, hoy en la Industria y Empresas), dijó en una intervista al 'Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung': "Si el objetivo de la UE fuera la difusión en el mundo de la democracia, de la legalidad y de los derechos del hombre, del respeto de las leyes, deberíamos proponer afiliar a la UE donde quiera estos valores no vienen observados a suficiencia. Es una idea lógica pero falsa. Cierto, nuestro problema no es como extender la democracia y el respeto de las leyes, sino qué se encuentra en el interés de los europeos". Era la replica a la propuesta de un alargamiento de las fronteras UE a Ucrania.

Tenemos aquí una concepción bastante interesante de las fronteras europeas formulada por el hombre de quien, podemos decir, depende los destinos del Continente. Eh ahí Ucrania, que se encuentra absolutamente en Europa y que en las últimas semanas ha dado expresión de su espiritú europeo, inclusive de su determinación europea, encontrarse de golpe en un espacio extraño e indefinido, que Verheugen llama simplemente mundo. El sentido de su declaración es más o menos este: que la entera Ucrania se encuentra quizás donde, en algun punto del mundo, y no se puede perder tiempo, porque si querrá hacer parte de la UE lo querrá también Trinidad e Tobago.

Es así que son las fronteras. Es verdad que son la Geografía y la Historia a dibujarlas sobre las mapas geográficos, pero en realidad su curso es determinado por aquellos que tienen el poder y poseen el dinero. Son ellos que de acuerdo a los intereses de los europeos determinarán el espacio geográfico e histórico, son ellos que distribuirán los certificados de espíritu europeo. No se excluye que en el curso del tiempo, cuando Europa se habrá transformado en una fortaleza asediada, lincenciarán del espíritu europeo así como se licencia de un puesto de trabajo. Creo que la perspectiva de encontrarse en medio a los 'extranjeros', rodeados de los repudidados que esperan silenciosos a las puertas del más feliz de los continentes, tendrá el efecto de imponer una extraordinaria disciplina.

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traducción de Mondo Latino

 

Dunque, la libertà all'interno dell'Unione, il conforto nel viaggiare, la scomparsa delle barriere doganali, il flusso libero di genti e di merci ha come effetto che chissà dove alle periferie l'Europa ci toccherà innalzare una sorta di muraglia cinese. Oppure una specie di nuova cortina di ferro. C'è una diabolica ironia nel fatto che questo muro sarà costruito in nome della libertà di spostamento, in nome della difesa delle libertà democratiche di fronte al resto del mondo. Sentiremo di essere un popolo eletto europeo perché la sera in TV potremo osservare folle di milioni di esclusi e di reietti bussare alle porte del nostro regno dell'abbondanza.

Il fatto è semplicemente che la sciagurata Europa ha ottenuto troppo, è troppo ricca e troppo soddisfatta per poter dormire tranquilla. La poveretta non è neanche certa dove corrano le sue frontiere. Cosa deve determinarne il corso? La Storia, capricciosa e variabile? O la Geografia, che afferma risoluta che l'Europa termina esattamente là dove ha inizio l'Asia, cioè sugli Urali? Nessuno conosce la risposta e perciò in ogni eventualità le frontiere corrono il più vicino possibile al presunto centro, un punto da cercare fra, diciamo, Parigi, Francoforte e Milano.

Verso la fine dell'anno scorso sono partito dal porto di Dürres verso l'Italia. Come tutti gli altri. Nel capannone per il controllo passaporti si accalcava una folla di migliaia di persone. Era un inferno soffocante. Si stava così stretti che era difficile fare anche il benché minimo gesto. Stavano tutti fermi, mansueti, senza una parola di accusa, grondanti sudore. I doganieri albanesi seduti nelle loro barachette ticchettavano con fatica sulle tastiere dei computer e di tanto in tanto qualche fortunato passava dall'altra parte, ma in sostanza regnava l'immobilità. Tutta questa gente muta, tormentata, aveva in sé una sorta di forza fatale, una disperazione determinata. Volevano uscire dal loro paese ed erano pronti a sopportare qualsiasi umiliazione. Non sembravano affatto a caccia di avventure oppure alla ricerca di quattrini veloci e facili. Era gente comune, famiglie normali, uomini esausti, donne affaticate. In piedi per cinque ore in quel salone spettrale in mezzo a mille albanesi tranquilli e silenziosi capii che proprio in questo modo viaggia e varca i confini la maggior parte della gente al mondo. Abbandonano le loro case e vanno alla ricerca di una vita almeno un pò migliore perché la loro è diventata insostenibile. E poi attendono mansueti che qualcuno li lasci salire su una barca, su un treno, che li trasporti in camion, attendono con pazienza il passaporto e quindi il visto agognato oppure il mediatore che contrabbanda "merce viva" e alla fine capitano in qualche paese che sembra loro la terra promessa solo perché non è il loro paese. La folla silenziosa di Dürres era nel centro dell'Europa, fra l'Italia e la Grecia, proprio nel cuore del Vecchio Continente. Eppure sembrava che si accalcasse alle porte di una fortezza serrata, che pregasse si essere ammessa oltre la cinta di un castello inespugnabile, nel paese meraviglioso della sazietà, della sicurezza e della realizzazione di ogni desiderio. Sì, porto Dürres a fine agosto a mezzanotte era una grande metafora del nostro mondo. Si vedeva in maniera lampante come l'Europa si stia chiudendo davanti a se stessa. La frontiera non correva sui mitici monti Urali, ma accanto alla culla della civiltà europea.

Sarà proprio così: ci circonderemo di muraglie sempre più alte, e la nostra coscienza scorgerà sempre maggiori differenze fra 'noi' e gli 'stranieri'. Questi 'diversi' non saranno in grado di insegnarci nulla, né di aiutarci in nulla, perché noi in quanto europei siamo i migliori e i più intelligenti al mondo. Quegli altri vengono solo per sottrarci qualcosa, perché non possiedono nulla di sensato. è così che penseremo, circondandoci di muraglie e per poter dormire tranquilli. Perché siamo come quel riccone, che soffre di insonnia per la paura.

Poco tempo fa Günter Verheugen (ex commissario all'Allargamento, oggi all'Industria e imprese) ha detto in un'intervista alla 'Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung': "Se lo scopo dell'Ue fosse l'allargamento nel mondo della democrazia, della legalità e dei diritti dell'uomo, del rispetto delle leggi, dovremmo proporre l'affiliazione all'Ue ovunque questi valori non vengono osservati a sufficienza. è un'idea logica, ma falsa. Infatti, il nostro problema non è come estendere la democrazia e il rispetto delle leggi, bensì cosa si trova nell'interesse degli europei". Era la replica alla proposta di un allargamento dei confini Ue all'Ucraina.

Abbiamo qui una concezione assai interessante dei confini europei formulata da un uomo da cui, checché se ne dica, dipendono i destini del Continente. Ecco che l'Ucraina, che si trova assolutamente in Europa, e che nelle ultime settimane ha dato espressione del suo spirito europeo, addirittura della sua determinazione europea, di colpo si è trovata in uno spazio strano e indefinito, che Verheugen chiama semplicemente mondo. Il senso della sua dichiarazione è più o meno questo: che l'intera Ucraina si trova chissà dove, in un qualche punto del mondo, e non c'è da star a perdere tempo, perché se vorrà diventare un membro della Ue lo vorranno anche Trinidad e Tobago.

È così che sono le frontiere. è vero che sono la Geografia e la Storia a disegnarle sulle carte geografiche, ma in realtà il loro corso è determinato da coloro che hanno il potere e possiedono il denaro. Sono loro che in accordo all'interesse degli europei determineranno lo spazio geografico e storico, sono loro che distribuiranno i certificati di spirito europeo. Non è escluso che nel corso del tempo, quando l'Europa si sarà trasformata in una fortezza assediata, licenzieranno dallo spirito europeo, così come si licenzia da un posto di lavoro. Credo che la prospettiva di trovarsi in mezzo agli 'stranieri', circondati dai reietti che attendono silenziosi alle porte del più felice dei continenti, avrà l'effetto di imporre una straordinaria disciplina.

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traduzione di Laura Mincer


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