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Rafael Pombo

RAFAEL POMBONacque a Bogotá, Colombia, nel 1833. Esercitò il carico di diplomatico rappresentando il governo di Colombia a Washington, fu contrattato dalla editoriale Appleton di New York per tradurre allo spagnolo alcune "nursery rhymes" (filastrocche per bambini) della tradizione orale anglosassone.

Dalle sue esperienze nacquero i suoi libri Cuentos Pintados (Racconti dipinti) e Cuentos morales (Racconti morali) per bambini formali nei quali, più che tradurre, crea y ricrea storie in verso che spiccano, dentro la letteratura infantile ispanoamericana del secolo XIX, per il modo che narra le sue storie. Pombo non è solo il grande classico delle lettere colombiane per bambini ma uno dei grandi promotori di questa modalità letteraria nella regione. Fra i temi delle sue poesia si possono segnalare: l'amore, la natura, la disperazione e la solitudine.

Si possono citare La hora de las tinieblas (Le ore delle tenebre), Preludio de primavera (Preludio di primavera) e per bambini racconti ritmici come Simón El Bobito (Simone Lo Sciocco), Doña Pánfaga, Renacuajo paseador (Ranocchio giramondo), Cutufato y su gato (Cutufato e il suo gatto), Pastorcita (Pastorella), La Pobre Viejecita (La Povera Vecchietta), El niño y la mariposa, Il bambino e la farfalla.

"Rafael Pombo era un uomo di una ampia cultura universale. Fu poeta romantico, scrittore dell'amore e della natura, pensatore, traduttore e scrittore di favole. Era affezionato alla musica e alle arti plastiche. Era inoltre un instancabile lettore e i libri della sua biblioteca erano pieni di note e osservazioni. Tutto questo raffinamento culturale si combina con un gusto e conoscimento profondo della musica popolare. Questa fusione tra il colto e il popolare si riflette in molte sue poesie" (Beatriz Helena Robledo)

Morí a Bogotá nel 1912.


LA POBRE VIEJECITA

Erase una viejecita
Sin nadita que comer
Sino carnes, frutas, dulces,
Tortas, huevos, pan y pez.
Bebía caldo, chocolate,
Leche, vino, té y café,
Y la pobre no encontraba
Qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía
Ni un ranchito en qué vivir
Fuera de una casa grande
Con su huerta y su jardín.
Nadie, nadie la cuidaba
Sino Andrés y Juan y Gil
y ocho criadas y dos pajes
De librea y corbatín.

Nunca tuvo en qué sentarse
Sino sillas y sofás
Con banquitos y cojines

Y resorte al espaldar.
Ni otra cama que una grande
Más dorada que un altar,
Con colchón de blanda pluma,
Mucha seda y mucho holán.

Y esta pobre viejecita
Cada año hasta su fin,
Tuvo un año más de vieja
Y uno menos que vivir.
Y al mirarse en el espejo
La espantaba siempre allí
Otra vieja de antiparras,
Papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita
No tenía qué vestir
Sino trajes de mil cortes
Y de telas mil y mil.
Y a no ser por sus zapatos
Chanclas, botas y escarpín,

Descalcita por el suelo
Anduviera la infeliz.

Apetito nunca tuvo
Acabando de comer,
Ni gozó salud completa
Cuando no se hallaba bien.
Se murió de mal de arrugas,
Ya encorvada como un 3,
Y jamá volvió a quejarse
Ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita
Al morir no dejó más
Que onzas, joyas, tierras, casas,
Ocho gatos y un turpial.
Duerma en paz, y Dios permita
Que logremos disfrutar
Las pobrezas de esta pobre
Y morir del mismo mal.